Filosofía
A veces cuento que cada proyecto, concurso, encargo, que hacemos en el despacho es como un ejercicio específico de un cuadro clásico de gimnasia. De aquí que en el despacho utilicemos más la palabra ejercicio que la de proyecto. Solamente cuando adquieran un compromiso con la realidad y abandonen el papel se llamarán proyectos o finalmente edificios. Ejercicios porqué nos permiten asimismo desarrollar una actividad en paralelo de investigación personal, intelectual, donde los intereses son muy específicos, independientes de la realidad concreta que afrontamos muchas veces, y que podrán o no ser incorporados en un sentido de realidad posterior. Estos ejercicios se comprueban constantemente. El dibujo es el elemento básico de medida de la oportunidad de cada propuesta. Se dibuja y redibuja sucesivamente y cada nuevo dibujo debe de ser capaz de producir una nueva posibilidad, que se formalizará a partir de un momento en una construcción tridimensional, esto es una maqueta. En la medida que estas introduzcan nuevas oportunidades, el proyecto avanzará. Adelante y atrás, frenéticamente. Para nosotros este trabajo gimnástico es lo que da sentido al despacho y coherencia al trabajo. Comprobamos que cada proyecto_ejercicio arrastre partes del anterior y que al mismo tiempo ya forme parte del siguiente, ofreciendo nuevas oportunidades. La misma disposición de las mesas en el espacio físico donde trabajamos hace que los proyectos se contaminen entre ellos, y tengan una vida propia. Es cuando confirmamos que estamos siempre haciendo el mismo proyecto.
Agosto 2007.

